¿Cómo cultivar anís? El anís pimpinela es una planta aromática originaria de Sudamérica, y específicamente de la región andina. También conocida como Anís de Argentina, se ha utilizado en la medicina popular durante siglos por sus propiedades curativas. Pero además de sus beneficios medicinales, también es una planta fácil de cultivar en cualquier jardín o huerta.

Sobre la siembra
Germinación de la semilla: Se pueden sembrar en macetas o directamente en la tierra a una profundidad de 1 cm. Es importante mantener la tierra húmeda pero no empapada.
Época de siembra: El mejor momento es durante la primavera.
Combinación de cultivos: Es una planta que se beneficia de la combinación con la menta, el tomillo o el perejil.
Requerimientos
Tipo de suelo: El anís pimpinela crece bien en suelos bien drenados, ricos en materia orgánica y con un pH entre 6 y 7. Si el suelo es demasiado ácido, se puede añadir cal para corregir el pH.
Requerimientos de sol: El anís pimpinela requiere de un lugar soleado para crecer, por lo que es importante ubicarla en donde reciba al menos 6 horas de sol al día.
Necesidad de riego: En cuanto al riego, es importante mantener la tierra húmeda, pero no excesivamente mojada.
Cosecha
La cosecha del anís pimpinela se realiza cuando las semillas comienzan a ponerse marrones y se desprende fácilmente al tocarla. Se puede cortar la planta entera y colgarla para secarla, o bien recolectar las semillas individualmente. Una vez secas, las semillas se pueden almacenar en un recipiente hermético durante varios meses.
Beneficios
Beneficios nutricionales: Además de su sabor y aroma característicos, el anís pimpinela también tiene beneficios nutricionales, ya que es rica en vitaminas y minerales como hierro, calcio y magnesio.
Beneficios medicinales: También se ha utilizado tradicionalmente para tratar trastornos digestivos y respiratorios, así como para aliviar el dolor menstrual y la ansiedad.
Posibles enfermedades y tratamientos:
El anís pimpinela es una planta resistente y no suele ser afectada por plagas o enfermedades graves. Sin embargo, puede verse afectada por hongos y bacterias si se riega en exceso. Para prevenir estas enfermedades, se recomienda regar con moderación y aplicar fungicidas preventivamente o durante el cultivo como equisetum, o trichodermas.